Sobre la tolerancia y el respeto hacia lo diferente

ANTONIO SAÍZ DOTOR, que en la tradición Sufi adoptó el nombre de Saíd, a semejanza de su apellido es, desde hace varias décadas, nuestro maestro en esta antigua y noble tradición: El Sufismo. En la Península Ibérica, así como en otros lugares de Europa, de África y América, son numerosas las personas que estudian con él. Es de suponer que todos somos personas inteligentes, críticamente constructivas y bien informadas, ya sea sobre su realidad presente o pasada. Nada al respecto nos ha de descubrir quien venga de fuera. El señor Antonio Saíd, (Hayy Sidi Saíd), nos recomienda no entrar nunca en polémicas ni en respuestas descalificadoras, por lo tanto él mismo no responde nunca en estos medios de la red, ni a los aduladores ni a los detractores. En cambio siempre está dispuesto para el encuentro cara a cara, personal y educado, con quien se lo pida.

Antonio Saíz (Hayy Sidi Saíd) nos dice: “No entréis en polémicas ni en descalificaciones hacia otros, pues el mal se alimenta del mal. Si nos adulan sabed que se equivocan y si nos difaman esto nos beneficia para que mantengamos sujeto al ego. Dejar en paz a los aduladores y a los detractores”.

 Por estas razones Antonio Saíz (Hayy Sidi Saíd), nuestro maestro, nos enseña:

“Recogeremos aquello que sembramos. Quien siembra sufrimiento crea su sufrimiento y esto es lo que recoge. Quien siembra celos, crítica, envidia, murmuración…, estos serán sus frutos. Pero quien siembra prudencia, tolerancia, conocimiento, amor y misericordia, recogerá en abundancia de todo ello e iniciará su paraíso en vida como co-creador en la Divina Misericordia.

Sólo el amor, la tolerancia, la sabiduría, la sencillez, la prudencia y la observación de la Divina enseñanza, pueden cambiarnos a nosotros mismos y al mundo. Nunca lo harán los extremismos, las disputas, las polémicas, las críticas del murmurador o la violencia en cualquiera de sus formas, ya sea con palabras o con acciones.

Si aspiras al Conocimiento considera que la paz de tu corazón es anterior a él, pues es la paz la que prepara el terreno del Conocimiento, ya que sin paz no hay Sabiduría. Y los instrumentos que se nos dieron para hallar la paz, que precede al Conocimiento, son estos; el respeto, la prudencia, la cortesía, la tolerancia, la paciencia y la hospitalidad. Igualmente entre quienes son semejantes a nosotros como entre quienes no lo son. Cualidades, todas ellas, regidas por la humildad y la cortesía muhammadí.

No dudéis de que la calidad e intensidad de nuestra evolución también depende de cómo llevemos en la práctica diaria nuestra relación con quienes son próximos a nosotros y con quienes están lejos de nosotros. Ya sea en la forma de pensar o de cualquier otra manera.

Recordad siempre lo que nos enseñan los hadices del Profeta y, de esta manera, estar prevenidos de hacer el mal a ninguna persona, se declare o no enemigo vuestro. Por lo tanto, no aduléis a vuestros amigos, pues vuestra adulación les perjudicará. Y no hagáis públicas las faltas de aquellos que se han declarado como enemigos vuestros, porque el juicio no es vuestro, sino de Dios bendito y alabado”.

Así se nos advierte en el Corán 104:1: “Hay de todo aquel que difama, que critica”

Y al respecto nos enseña Muhammad (s.w.s): “El poder no reside en la capacidad de golpear a otro, sino en ser capaz de controlarse a sí mismo cuando surge el enojo”. “Un musulmán perfecto es aquél de cuya lengua y de cuyas manos está a salvo la humanidad”. “Desde el amanecer hasta el anochecer y desde el anochecer hasta el amanecer, mantén tu corazón limpio de malicia hacia otras personas”. “Los mejores entre las personas son aquellos que te recuerdan a Dios cuando los ves, y los peores son aquellos que repiten chismes para hacer maldad y separar a los amigos, y que buscan encontrar fallos en los demás”.

Antonio Saíz (Hayy Sidi Saíd) continúa:

“Estas enseñanzas nos indican que la soberbia, la murmuración, la búsqueda de fallos en los demás, etc., son una maldición que se origina en el ego y son atributos que dan personalidad al mal. Protégete de estas cosas en tu comportamiento, aniquílalas en ti, porque si no lo haces ellas acabarán contigo.

Las malas palabras se asemejan al agua derramada de un vaso que, una vez derramada, no es posible recogerla toda. De manera semejante, una vez vertida la crítica no es posible restaurar por completo la buena imagen perdida. Este es un mal bien conocido por quienes, justificando su adicción a la crítica, a la censura, a la polémica o a la calumnia, se autoproclaman jueces censores”.

 Confirmando lo dicho nos enseña el Sagrado Corán:

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os burléis unos de otros; puede que esos (de quienes os burláis) sean mejores… Y no os difaméis unos a otros, ni os insultéis con motes ofensivos, mala es toda imputación de iniquidad después de haber alcanzado la fe…” Corán en 49:11
“¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Evitad la mayoría de conjeturas sobre otra gente…, y no os espiéis los unos a los otros, ni murmuréis unos de otros” Corán 49:12

 “Por lo tanto ninguna persona tiene por qué ser como nosotros consideremos que es mejor, pues nuestras ideas están construidas con nuestra capacidad de entendimiento y, este, es relativo. Nuestro juicio, por lo tanto, puede ser precipitado. Absteneros de él”. Así nos lo enseña el Corán en 21:37: “El ser humano está hecho de precipitación”.

 “Hemos de aprender a aceptar con humildad y confianza que no somos perfectos, ni sabemos lo que esto significa, pues sólo Dios es perfecto en Sí Mismo. Por esta razón nos enseña el hadiz Muhammadí”:

Si fuerais perfectos Allah destruiría esta humanidad, y crearía otra con vuestras mismas imperfecciones, para que cuando cometan errores volvieran el rostro hacia Él pidiendo perdón y Él los perdonara”.

 “Hemos de caminar por el mundo compartiendo los bienes de la tierra que se nos han confiado en usufructo. El rey y el mendigo nacen y mueren de la misma forma, ninguno de nosotros es dueño de nada, sólo El Poder Creador puede disponer. Así pues no levantes la cabeza con arrogancia, y no digas ¡yo sé! ó ¡yo tengo! en detrimento de lo que otro no cree, no sabe o no tiene. Pues se nos enseña:”

No camines por la tierra con arrogante presunción, pues, ¡ciertamente, nunca podrás partir la tierra, ni crecer tan alto como las montañas!” Corán en 17:37

 “Las diferencias entre las personas son una decisión creadora, y no un motivo para la agresión, sino para que aprendamos unos de otros y nos encontremos en la diferencia, ya que es la diferencia la que nos enriquece.

¿No sería mejor que cada uno de nosotros formáramos parte de las soluciones y no de los problemas? Seamos quienes seamos, pensemos como pensemos, o creamos lo que cada cual pueda creer, transformemos nuestros corazones en instrumentos de Paz y Misericordia, pues Islam es as-Salam o La Paz, y en Dios todos somos Uno. Todos venimos de Un mismo Origen y todos tendemos hacia un mismo Fin. ¿Por qué no podemos encontrarnos en el “Teatro de Sombras” que forman los intermedios?

Así pues, no seáis parte de los problemas sino de las soluciones, para que os recuerden con agrado. Por estas enseñazas sabemos que no se nos dio La Revelación para hacernos infelices, o enemigos unos de otros, sino como consejo y guía. Con el más profundo respeto por el tiempo que cada persona necesita para comprender desde su diferencia.

Aprendamos a convivir en el respeto, la cortesía y la tolerancia entre todos, pues es Dios quien hace a todas las personas según las diferencias con las que nos ha creado.

Es Él quien establece lo diferente y lo semejante según Su designio, pues nos dice el Corán en 5:48: “A cada uno de vosotros le Hemos asignado una ley y un modo de vida distintos”.

 Si entendemos esto dicho y lo llevamos a la práctica, quizás podamos convivir con cuantos difieren de nosotros, al considerar que las diferencias, por ser enriquecedoras, son designio de la Sabiduría Creadora. Las diferencias personales son una incógnita para los demás. De aquí que sea irracional menospreciar al prójimo por ser diferente.

Ejercitaros en el respeto, en la cortesía, en la tolerancia y en la hospitalidad, pues estos son los elementos que se nos dieron para hallar la paz y el conocimiento, igualmente entre quienes son semejantes a nosotros como entre quienes no lo son.

No nos elevemos como jueces sobre ninguna persona, y no queramos imponer nuestros pensamientos, ni nuestra fe, ni nuestras costumbres. Sólo Dios conoce lo que guarda el corazón humano y sólo Él es el retribuidor, pues enseña el Corán 45,14:

Di a los que han llegado a creer que deben disculpar a los que no creen en la llegada de los días de Dios, pues sólo a Él incumbe retribuir a la gente según se merece”

“Mantengamos el corazón cerrado a la crítica, a la burla, a la difamación, al insulto, a la conjetura y a la murmuración, pues el corazón humano es patrimonio del Altísimo y sólo Él es el que juzga y retribuye según Su Sabiduría. Por esto se nos advierte con frecuencia:

Hay de todo aquel que difama, que critica” Corán 104:1

 Que Dios nos bendiga para que seamos capaces de alcanzar Su propósito creador en cuanto a la convivencia entre pueblos y culturas, sin hacer de la tierra un campo de polémicas y desencuentros. Las diferencias entre las personas son una decisión creadora y no un motivo para la agresión, sino para el mutuo aprendizaje y encuentro en la diversidad. La tierra nos da sus frutos al ser regada con agua, y no con agresiones, pues:

Dios es quien ha hecho de la tierra un lugar de descanso para vosotros” Corán 40:64

Así nos enseñan los hadices del Profeta: “Desde el amanecer hasta el anochecer, y desde el anochecer hasta el amanecer, mantén tu corazón limpio de malicia hacia otras personas”.

Los mejores entre las personas son aquellos que te recuerdan a Dios cuando los ves, y los peores son aquellos que repiten chismes para hacer maldad y separar a los amigos, y que buscan encontrar fallos en los demás”.

 LOS GRANDES MAESTROS DE LA TRADICIÓN SUFI  también enseñaban así:

“El iniciado está más allá de lo que dice, el erudito más acá. El iniciado se ocupa de su Señor, el erudito de su propio ego”. Sheyh Bistami (m. 874)

“Nadie puede jactarse de haber llegado a la verdad, si no ha sido tratado de hereje por mil personas de peso”.  Sheyh Yunayd

“No te apegues exclusivamente a ninguna religión, de manera que dejes de creer en las otras; perderás no poco bien. Más aún, no acertarás a reconocer la Verdad”.

“Dios, el Omnipresente y el Omnipotente, no está encerrado en ningún credo ni en religión alguna, porque donde quiera que os volváis, allí está el rostro de Dios”.

“Hubo un tiempo en el que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía, hoy mi corazón se ha convertido en receptáculo de todas las formas religiosas”.

“Cada cual reza lo que cree; su Dios es hechura de sí mismo y, al rezar, ora a sí mismo. Por eso anatematiza las creencias de los demás; lo cual no haría si fuese justo, porque el desagrado hacia la religión ajena se basa en la ignorancia”.

“Para los amantes de AlLah no hay reglas. La religión del amor no tiene código o doctrina. Sólo a Dios”.

El Sheyh Ibn al Árabi, de origen murciano

Como muestra de buena voluntad estaremos encantados de encontrarnos personalmente, cara a cara, con quien quiera intercambiar ¡educadamente! opiniones con nosotros. No atenderemos polémicas en este medio, ya sean a favor o en contra de lo dicho. Para más información entrar en; tarikashadilia@hotmail.es

 Que el más Compasivo nos bendiga y nos muestre el más recto de los caminos, en el que nos hemos iniciado para caminar con amor de Dios, con esfuerzo, con constancia, con paciencia y humildad.

Dios Misericordioso nos guarde y nos bendiga para que seamos fieles a Su Guía, y así nos muestre Su Rostro de Misericordia en el día señalado para cada uno de nosotros.

 Abdalá ibn Saíd, Hakim ibn Saíd y Nordin ibn Saíd

http://tarikashadilia.wordpress.com/

Concepto de Religión

La religión es un método cualquiera, que pretende conseguir un fin previamente establecido. En este caso, el método te permite alimentar tu verdadera naturaleza, tu esencia creadora. Es un marco de prácticas conducente al encuentro contigo mismo, con lo esencial de Ti. De la mano de un maestro que es el soporte físico de cualquier Vía de  ancestral conocimiento. ¿Pero porqué nos resulta tan aversivo el vocablo? Miremos las cosas con frialdad, tratando de ser imparciales. En nuestro entorno cultural inmediato,  se nos dió como alimento para el alma un determinado método, con unas determinadas pautas. Aquí en España,  hablamos del Cristianismo Católico. Se nos dijo haz esto, no hagas aquello, esto es bueno, aquello es malo, cumple con esto, etc. Del total,   puede que haya algo que nos sea útil, que nos sea comprensible, pero la mayoría de lo aprendido no lo será. Pues son tantas las cargas, y tantas las prohibiciones que es imposible cumplir. Decía Jesús de Nazaret: “Habéis colocado tantas cargas sobre los que os siguen, que ni se salvan ni podéis salvaros”

Observemos a los  individuos que se consideran fieles seguidores de la Religión  y comprobamos que algunos se desvían del sendero  y otros lo  cumplen a rajatabla. ¿Son felices los unos, lo son los otros? ¿Tienen ánimo verdadero de alcanzar la verdad? Se  encuentra tan escondida entre ritos y fórmulas  que no hay manera de llegar.

Y por último, los guardianes del método y  de la fe. Entendidos de la materia y supuestos custodios del conocimiento. ¿Concuerda su vida con su prédica? Es decir, ¿son fieles a su propio método? Jesús de Nazaret ya nos alecciona con: “Haced lo que ellos os dicen, pero no lo que ellos hacen”.

Al meditar sobre estos hechos, normalmente, se suele terminar con el  rechazo hacia la Religión, pues es complicada, está fuera de contexto, atenta contra la razón y compruebas que no sirve ni a los dirigentes, ni a los que les siguen, porque se encuentran  tan perdidos como tu. Resultado  final: el ateísmo. O como poco, la falta de interés por algo que se le concedió al ser humano como un regalo y le llega como un tormento. 

Claro es que con ese panorama ¿quien no termina siendo ateo? Pero aquellos que por sus medios han ido un poco más allá, han observado que existen otras vías con otras posibilidades, y que el vocablo Religión no concuerda con ese conjunto de teorías y prácticas del que nos hablaron y que durante algún tiempo tambien fue nuestra vía.

Así que la Religión, entendida como medio, no es más que un método de aprendizaje que conduce al individuo a la fuente, al punto de partida. A re-unir aquello que fue separado. Eso es Re-ligare (Religión en latín), volver a ligar, a unir. A la Unión Plena que comentan los místicos, maestros y guías de todas las épocas y lugares.