El Retiro. Reflexiones I

Retiro, 28 Febrero de 2016

En la Presencia.

En todas las Antiguas Tradiciones es conocido el valor del retiro periódico. Un tiempo alejado de la cotidianidad que permita reflexionar sobre nuestro rumbo. Reafirmar lo que viniste a buscar cuando llegaste hasta el maestro, y corregir aquello que sea necesario. Un nuevo empujón para seguir la ruta.

La propuesta del maestro es reflexionar sobre un texto suyo para seguir sacando conclusiones y que nos sirva de guía en los días de retiro. Os dejo con las reflexiones que dio de sí tras dos días de alejamiento voluntario del mundanal ruido.

REFLEXIONES

Vd. (refiriéndome a Sidi Said, actual Sheyh heredero de la Tarika Shadilia) paseaba por Mérida y al mirar las ruinas del Imperio Romano, y luego al evocar las de otros imperios surgidos todos sobre las cenizas de los anteriores, fue que le surgió la idea para desarrollar la famosa frase de la “vergüenza” (es un calificativo cariñoso cuyo sentido solo conocen los allegados al maestro). Es decir, ¿cuando el ser humano alcanzará la estabilidad, la tan deseada felicidad? O también, ¿cómo se puede alcanzar la paz sobre el terreno de lo inestable, sobre un sustrato que es pura impermanencia? Sencillamente, no es posible. Y de ahí surgió la reflexión que da pie a esta meditación para los retiros: “Hallarás la Paz Verdadera cuando el Poder del Amor, nacido del Conocimiento, sea mayor que el poder del ego, nacido de la ignorancia.”

¿Donde reside el poder del ego? Te muestra realidad allí donde no la hay. En contraposición, el Conocimiento te conduce a la Verdad; la sabiduría surgida del contraste es transformadora. Es la semilla de la Creación. Por contra, el ego, su poder es el germen del estancamiento, del sufrimiento en vida.

Todas las religiones se erigen  como la verdadera, lo cual no puede ser, porque resulta contradictorio. Ninguna de ellas es “La Verdadera”, sino que en todas se guarda un poso de verdad que mueve la fe del creyente (Rumi). Ese poso de verdad es el precursor del Conocimiento. Es la llama viva que cada cierto tiempo renace de entre las cenizas acumuladas durante siglos, como el ave fénix, por el soplo de Dios a través de sus Maestros y Guías verdaderos. En todos los tiempos.

Cabe preguntarse que es pues la ignorancia. Lo curioso es que no es nada, no tiene sustancia, no es más que la distancia que te separa del Conocimiento. “Lo que te separa de Dios es tu ignorancia” (Sidi Said). Podemos definirla como ausencia de Conocimiento.

¿Y entonces que es el Conocimiento que desplaza a la ignorancia? ¿Que puede ser? Movimiento Creador, en busca del Conocimiento de Sí Mismo. La Mente Cósmica a la búsqueda de Sí Misma escondida en su propia Creación.

¿Y qué es el ser humano en relación con todo esto? El vehículo necesario para que ocurra el proceso de perderse (Deus absconditus), buscarse y por fin encontrarse (el Dios revelado o Deus Revelatus).

Hemos aprendido y podemos afirmar que el ego, el yo criatural, es lo único capaz de velar ese conocimiento (en su fase de ignorancia),  el del descubrimiento de un “Algo” de Dios en nosotros mismos, El Sí Mismo Verdadero. El propósito creacional hecho carne. ¿Cómo podemos alcanzar la estabilidad, la paz, la tan deseada Felicidad sino es siendo lo que ya somos esencialmente? Todo ha sido creado desde Esa Única Sustancia Creadora, pero con un determinado propósito. Misma esencia, distinta expresión de Sí Misma, con distinta función.

El wird (lema) de nuestra tarika reza “El que se conoce a sí mismo, conoce a su Señor”,  y este conocer-Se supone el reconocimiento (descubrimiento) del propósito Creador a través de Ti. El manzano alcanza el culmen cuando da manzanas. El huerto del maestro es el único sustrato para todos sus plantas, y cada cual alcanza  la plenitud cuando expresa aquello para lo cual fue sembrado (Creado).

Entonces, ¿cómo vivo la experiencia comprendida intelectivamente de que no soy mis conceptos, y tampoco soy este cuerpo (esencialmente queremos decir)? ¿Cómo me desidentifico de todo ello? Cuando tantos años lleva conmigo (el cuerpo), lo he alimentado, cuidado, también maltratado pero viviendo inmerso en él. Intelectivamente está claro. El cuerpo no Es porque se está desmoronando de continuo. Es como atrapar agua entre las manos. Hasta la estructura más sólida en apariencia, los huesos, se están construyendo y destruyendo sin cesar. Construcción y destrucción permanente. Dinámica Creadora en el ámbito biológico. Viviendo y muriendo a cada instante.

No soy mis creencias, mis conceptos, mis ideas preconcebidas sobre cualquier realidad aparente situada ante mi juicio, pues pertenecen a una cultura y a una época determinada. A unos progenitores y a un medio cercano que te educó (adiestró aunque no lo reconozcas), y que, de “aquellos barros, estos lodos”. Educado en otra cultura, y sin ir tan lejos, criado en la casa del vecino de al lado ¿tus referencias serían las mismas? Luego mis conceptos no pueden ser lo esencial de mi, porque son absolutamente circunstanciales. A no ser que me empeñe en concederles el valor de realidad absoluta,  y decida no preguntarme por qué creo en lo que creo.Y tu ¿sabes ya porque crees en lo que crees?…..

Entonces ¿cómo sucede? Si resulta todo tan evidente ¿cómo puedo experimentarlo vivencialmente? No creo que pueda darse en este ámbito, pues este plano tiene unas leyes que son ineludibles, no se pueden obviar. Así que creo que la experiencia se da en la meditación, o mejor en el estado meditativo, contemplativo.  Empezamos a entender que el discurrir de la experiencia sucede en planos paralelos. No se tocan. El Conocimiento surgido en el plano meditativo, íntimo, se convierte en el bagaje de la Conciencia. Y ese poso es trasladable al Dunia (el Maya de los hindúes, el mundo ilusorio), como acción o inacción, no con palabras. Y en ese juego del mundo ilusorio, pero ya entendido como escenario de acción consciente, también adquiere dimensión trascendente , y de nuevo el Conocimiento surgido es bagaje de la Conciencia. Entonces la vida se puede vivir como un estado meditativo de la mañana a la noche, como un continuo fluir de acontecimientos, ya no ajenos a ti, sino desde la profunda seguridad de que todo cuanto surge es cuanto puede suceder. La Docilidad a la Dinámica Creadora se vuelve  la técnica y el propio Sendero, y todo cuanto surge en ella. Y esta será la única Religión Verdadera para el ser humano. Su sometimiento consciente a la impronta creadora. Pero cuan difícil resulta esto.

Por el contrario la razón no puede penetrar en el campo de lo Trascendente, porque la razón necesita de conceptos. ¿Y cómo los conceptos pueden definir a Dios? El Creador no puede estar contenido en nada. Él es el Contenedor y Sustentador de todo cuanto existe, por lo tanto la razón no tiene cabida en los mundos de Dios. La razón es limitada. Dios Ilimitado. Así que creo que debe haber dos mundos paralelos, interdependientes, esto sí. La experiencia no se puede dar sin el cuerpo físico, pero este tan solo es el vehículo.

Entiendo que la Meditación, el estado meditativo, va más allá de la pose, de la postura. Es un estado al que accede la Conciencia y que podría ocurrir en cualquier momento, si el ego, conducido por ella misma, se educa y se dirige para ello, para la atención permanente en la Divina Presencia, en la Contemplación profunda de todo cuanto se hace realidad delante de la criatura. Creo que la meditación puede ser activa, en el discurrir diario, y en mi caso creo es así.

Soy la Causa. Soy el efecto.

Me descubro a mi mismo como Causa y efecto. La Causa surge en un plano y el efecto se muestra en el Dunia. Soy la Causa que produce el efecto. O puedo trabajar en el efecto que produce la Causa. Soy ambas cosas pero una es perecedera (que aún siendo no Es), transitoria, aunque si se muestra armónica (conducida por la Conciencia) genera conocimiento. Pero tiene fecha de caducidad. La Causa solo busca la experiencia de saberse viva, manifiesta, de entenderse mientras se conoce. De conocerse mientras se descubre.

La manifestación viene siempre dada entre dos polos, opuestos, pero complementarios. Si cogemos como símil un huerto, de él seleccionamos un árbol, observamos que:

  • Si lo desconectamos del suelo (lo arrancamos), perdida la conexión con un polo, perecerá.
  • Si por el contrario no lo arrancamos, lo regamos, abonamos y podamos para mantenerlo hidratado, nutrido y saneado, pero cubrimos su superficie impidiendo que le llegue la luz solar, también perecerá.

Luego queda claro que la desconexión de una de las fuerzas supone la muerte. El mal surge cuando se obvia una de estas fuerzas (polos).

O si plantamos una platanera en la Taiga. O si regamos poco,  o en exceso, aún cuando no haya desconexión de ninguno de los polos tampoco obtendremos resultados. Esto nos indica que, además, la manifestación se ha de dar en armónico equilibrio. Equilibrio entre opuestos al que tanto aludimos. Desde ahí surge la experiencia. Luego podemos observar que Dios parece buscar en el equilibrio, en el refinamiento, cierto grado de Perfección. Por eso como reflejo se nos sugiere “mimar las gotas de agua antes de soñar con la inmensidad del océano”.

“El secreto se guarda a si mismo” y para descifrar esta frase y seguir con la misma línea de argumentación decimos que el Conocimiento permanece oculto,  pero que tiene un reflejo en el Dunia (mundo ilusorio), pero que su reino no es de este mundo (Jesús de Nazaret nos lo confirma cuando dice:“el reino de mi padre no es de este mundo”). Observamos la Naturaleza, y en ella a los árboles frutales,  uno cualquiera, descubrimos un hecho que queda velado para una mirada superficial. Cuando nos referimos a los frutos del naranjo siempre apuntamos a esa esfera que, como un sol, emerge entre los tonos verdes. Lo primero que vemos, tocamos y olemos es la corteza. Pero es la forma externa, no es el fruto, es solo la cáscara. Esta es la 1ª Puerta, la norma, la Ley, la forma. No nos queda más remedio que atravesarla para acceder a la porción jugosa que ya nos alimenta y nos hidrata. La mayoría quedan absortos en su jugo, en el placer de la degustación confundiendo el medio con el fin. El gajo contiene las semillas, pero no es la semilla. La 2ª Puerta contiene las Semillas del Conocimiento, pero no el Conocimiento en si misma.

Finalmente la última mirada, las pepitas, el verdadero fruto del naranjo. Una porción ínfima del naranjo. Ahí se encuentra toda la información, que en la mayor parte de las veces desechamos y tiramos a los cerdos. La 3ª Puerta, la Verdad Esencial, ahí se encuentran todas las respuestas. Así que el Secreto permanece oculto, pero podemos afirmar que siempre ha estado ahí, a la espera de ser descubierto.

Incidiendo en lo oculto, cualquiera de los tres elementos de la naranja, poseen sus propios niveles de profundidad. La corteza que fue a parar al ámbito del reciclaje, cuando la manipula un entendido, entonces extrae de ella un preciado aceite, un perfume de cítricos. De nuevo las tres escalas, una corteza soporte, que contiene unos pequeños receptáculos, que a su vez contienen el líquido preciado. Lo mismo ocurre con el gajo, la piel externa y las fibras internas son un envase que contiene el jugo que es agua, vehículo que a su vez contiene las vitaminas, minerales, azúcares y enzimas.

Y finalmente la pepita (semillas). El envoltorio externo, la membrana,  guarda un interior lleno de azúcares complejos, celulosa, almidones o féculas (dependiendo)  y un pequeño reservorio de agua, y en una esquina escondido el núcleo. Ahí se encuentra toda la información presente, y la de todas las épocas anteriores, toda la existencia en una ínfima porción. Se suele decir que apenas un 2 % de un grano corresponde al germen, y dentro del mismo el ADN, la estructura en lo vivo que guarda el Conocimiento. ¿Por qué esta obsesión de Dios por permanecer oculto, por preservar el Conocimiento? Quizás más que obsesión podría ser una necesidad de saberse expresado en lo más profundo de todo cuanto ha creado. Genera el Movimiento ¿creando que? Semillas de Conocimiento ¿Con que fin? De nuevo el de Conocer-Se.

Para seguir acercándonos a la frase de la vergüenza. Cuando el biólogo, bioquímico o cualquier erudito en ciencias de lo vivo, profundiza en la Vida, se queda sin ella. Cuando un físico estudioso del átomo profundiza en la materia, se queda sin ella. No queda vida, no queda materia ¿Qué queda? El Vacío. Energía-Movimiento-Dinámica Creacional (o atributo fundamental de la Creación)-Voluntad Creadora (Poder Creador)-Dios.

En otras tradiciones a este “vacío” de todo lo ilusorio, se le denomina Sunyata. De alguna forma los que dicen que Dios crea desde la Nada, tienen algo de razón. Sin embargo no comprenden que esa “Nada” lo es “Todo”, pues es Dios dispuesto a surgir, a manifestarse en infinitas formas, provenientes todas de su misma Esencia. El vacío de todo lo estéril, superfluo, para dejar paso a la manifestación Divina.

Seguimos en el intento. Nos quedamos sin vida, lo que nos obliga a afirmar que el ser humano no comprenderá jamás lo que es la Vida, sin embargo el Místico sabe que es un regalo cedido a la materia. La ciencia podrá profundizar más y más en su atributo, lo vivo, en contraposición a lo muerto. Pero vida y muerte, surgimiento de la forma con un propósito implícito y aniquilación de la misma, no son de este reino, sino Voluntad Creadora en su eterno crear, entre la construcción y la destrucción.

El criptograma Creador de nuevo se diluye entre los dedos, no es posible atraparlo, pero si embriagarte de su perfume.

Por tanto, no es posible establecer el Reino de la Paz Verdadera ni en lo Vivo (cualquier criatura) porque ya vemos que es nada (o un algo en movimiento, inestable) ni mucho menos en concepto alguno que sustente al ego, la personalidad ficticia, adquirida, que tiene su sostén mostrándote verdades absolutas allí donde no hay más que un fugaz instante. El ego se sustenta en la ignorancia de “no conocer este Magno Conocimiento, de no saber quien es realmente”, parafraseando al maestro.

Solo podrás alcanzar la Paz, la estabilidad en lo estable, en el núcleo oculto que subyace en todo cuanto existe, cuando hayas sido capaz de desplazar la ignorancia que oculta cualquier Realidad Manifiesta. Y en ti mismo, cuado el  amor surgido del Conocimiento de lo Esencial de ti, desplace al poder del ego, nutrido de la ignorancia.

Y es que el Místico, el Arif, poseedor de este conocimiento nos alecciona diciendo.” En todo se esconde y en todo se desvela cuando tu acción encaminada a la adquisición de Conocimiento Verdadero, empuje a la ignorancia que vela tu experiencia.”

 Luego la ignorancia del ego tampoco es “nada” sino ausencia de tal Conocimiento.

Cuanto sufrimiento “por nada”.

Hasta aquí, en la Presencia.