Recreación

Este es el nombre de un texto (uno de tantos) que nos ofreció el Maestro a modo de Conocimiento escrito para el análisis y aprovechamiento de sus discípulos. Solo compartiré mis reflexiones al respecto del citado texto. Quizás no es para todos los públicos, y si para aquellos que caminan por los caminos de la Tradición Sufi, o por otros senderos del espíritu y que con diferente lenguaje llegamos a entendernos y a idénticos racionamientos. Es un texto que guardo hace años y hoy, repasando la magna obra de Sidi Said, volví a leerlo y a sorprenderme con sus excepcionales enseñanzas.

Así que comparto con vosotros las conclusiones a las que me llevó entonces el texto. Que no estarán a la altura de la enseñanza, pero no tiene pretensión alguna más que la de compartir.

Recreación

En la Presencia.

Antes del desarrollo propiamente dicho conviene dejar claro algunas vicisitudes  que pensamos se desprenden de la lectura del texto, o que interpretamos a partir de sus palabras.

Y serían:

  • Teniendo en cuento que no creemos que necesite el místico de la reinterpretación de sus experiencias, creo más razonable centrarnos en lo que se nos quiere decir.
  • Creemos que el místico, así como en sí mismo experimenta la dificultad (cuando le es perentorio hacerlo, porque forma parte de la apariencia a la que se debe)  para expresar en este mundo de las apariencias lo que no pertenece a él por la propia limitación criatural, del mismo modo y con más dificultad, si cabe, el hecho de tratar de comentar lo que Es de Allí (la experiencia mística), no siendo nosotros los sujetos del tal Experiencia. O lo que es lo mismo, si para el místico  es complicado, imaginemos como es para los demás.
  • A tenor de la segunda premisa, volvemos la mirada a la primera, porque es cuanto, creemos, podemos hacer.

Y en ese intento estamos. Todo podría resumirse, tal vez, en “si quieres tenerlo Todo, no quieras poseer  algo en nada”. Fanah, Fanah, Fanah*…

A primera vista y como casi siempre, Todo nos habla de movimiento, de perpetum móvile, lo que permite explicar el espacio y el tiempo, indisolubles de la experiencia humana. De diversas etapas en la comprensión, de la expansión paulatina de la Conciencia en este módulo de carne.

Lo siguiente sería la idea de impermanencia de todo, de la materia, de la vida y de los conceptos. De los Egos. Todo llamado a la extinción en la Fuente, desde donde todo surge y parece que a Ella retorna.

Estas dos ideas se resumen en “Movimiento de retorno”.

La pregunta sería ¿Por qué “Algo” tiene que moverse para retornar? ¿Y qué es ese Algo que se mueve? ¿De dónde Se marchó, o salió, para verse necesitado de tal movimiento de regreso?

El movimiento supone, por el propio análisis del concepto, un alejamiento desde allí mismo donde surge tal vibración o experiencia. Pero el movimiento de algo, ¿es a causa de sí mismo? La física nos dice que si algo se mueve o cambia de estado es porque algo externo le imprime una fuerza o algún tipo de energía. Entonces, ¿puede el  Universo entero moverse sin aparente Causa? Si fuera así, lo hace contradiciendo esta ley fundamental que se observa en todo el Cosmos. Los descubrimientos de la existencia de la Energía y Materia Oscura, se deben, precisamente, a esta relación (Ley) Causa-Efecto, cuando se observó y se observa por los astrónomos, extraños movimientos de las galaxias y demás cuerpos celestes sin aparentes causas que les obligan a ello. Eso les condujo a pensar en algún tipo de Energía y Materia oscura (no visibles por los medios convencionales) que fueran la causa de los movimientos.

Entonces, el Universo entero, debe estar movido por una Fuerza desconocida (cada vez menos)  como Causa fundamental de todo cuanto llamamos Energía o Materia (que ya nos dijo Einstein que era lo mismo) para no contradecir esta ley fundamental, y que se observa en todo el Universo conocido. Esta fuerza es la Causa de todo cuanto existe, pero no podemos definirla, y le concede al Universo la coherencia que observamos.

El siguiente desarrollo trata de responder a la otra cuestión, ¿de dónde Se aleja para estar necesitado de retorno? El Corán dice: Todo surge de Mí, y regresa a Mí que soy la Fuente.

El concepto de eternidad, entendido surgiendo desde la misma Causa Creadora, en ese instante inexistente. La existencia de un instante, supone el tiempo y el espacio, y esto no parece compatible con el no tiempo. Por tanto debe ser el surgimiento de lo que Es, sin tiempo o dimensión alguna en lo que no es, sujeto al devenir de las horas. La pregunta sería  ¿cómo es posible? Esto no puedo responderlo, salvo decir, que los atributos manifestados en su Esencia son anteriores a esto que convenimos en llamar Creación o Dunia. Se podría decir, que siempre Es, solo que se oculta “temporalmente”, en eso que llamamos mundo ilusorio, mundo de las formas, en definitiva en la multiplicidad creada.

Todo este movimiento nos conduce a la conclusión de que hay una Mente Consciente detrás de todas las apariencias. Con lo cual, el hecho de mostrarse (¿dónde? pues solo existe Esa Única Realidad), supone una única alternativa, y es ante Sí Misma.

Luego Aquello que Se oculta (la Esencia) y aquello otro que se muestra (la creación), son dos caras separadas de una Misma Realidad. No obstante, podemos concluir que el hecho del retorno viene dado por la necesidad de unificar ambas realidades.

¿Para qué? Si Aquello se manifiesta ante Sí Mismo, solo puede ser para descubrirse en múltiples facetas de la misma Causa desde donde Todo surge.

El Ser humano ¿qué es? o, de qué manera participa de este Movimiento continuo de expansión y expresión del Ser. Como efecto creado, es una forma más. Pero si afirmamos que en todo se manifiestan dos aspectos de la misma realidad, también Es Causa Creadora (fundamentalmente o esencialmente) a partir de unos determinados atributos que provienen de la Causa Original, y que son anteriores a la Creación, para no contradecir el equilibrio Universal. Si estos atributos no formaran parte de lo creado, no habría Causa Creadora en él, y no podría darse el Movimiento.

Como forma creada, está pendiente de extinción. Como el Creador que Es, posee la capacidad  de crear y recrearse en sucesivas etapas hasta el definitivo retorno. La Tradición Sufi tiene como objetivo fundamental el desarrollo del conocimiento en cada persona, que permita eliminar la causa de la aparente separación de ambas realidades.

Puede, durante el tiempo de ignorancia,  el individuo fijar su mirada en una polaridad sin tener en cuenta la otra, y sin la observancia desde donde surgen ambas,  caer en el antojo de las emociones y quedar atrapado en el mundo ilusorio que suponen las apariencias. O puede, tras el razonamiento y el uso de las herramientas de desarrollo paulatino, salir de la mirada ciega de ambos opuestos y dirigirse hacia el único lugar que tiene salida, el Ser que habita en Sí Mismo. Sede de la Paz, y de la estabilidad.

El Conocimiento Inseminador (o Voluntad Creadora) y un sustrato que permita la inseminación (o Mundo de lo Creado). Los dos aspectos de la polaridad, en su origen, surgen como algo simple. Dos movimientos contrapuestos y complementarios Yin y Yang, negativo y positivo, dando lugar a un movimiento ondulatorio, que pasa por un punto central (instante inexistente), o punto cero, para empezar de nuevo.

Esto que observamos y razonamos con aparente simplicidad, después de un largo desarrollo (evolutivo de todo el Cosmos) hasta alcanzar el mundo del ser humano, supone el nacimiento de los conceptos de bien y mal. Y de ahí todo un movimiento para salir de ambos conceptos, que nos tienen cegados por haber asumido alguno de ellos como verdad absoluta, en vez de como realidad  transitoria en permanente modificación.

Cada apariencia es una representación del Uno. Y todas las apariencias, el conjunto de infinitos atributos de esa Única Realidad, que se muestra incesante a la par que se oculta en todo. Oculto por el velo de las apariencias, cegados por la emoción que resulta del contraste con la vida, con los otros seres, con las otras formas.

La propuesta del Fanah, de la extinción de lo que no es, en lo que Es Verdadero o Sustancial, de forma continuada hasta el final (¿?), supone un esfuerzo continuado de desvelamiento de lo esencial y por tanto del abandono, o cese del movimiento en torno al Ego. En cada aspecto del ser humano.

La puesta en marcha de este conocimiento es lo que nos puede acercar definitivamente al Origen. Creemos. Y he aquí donde radica la dificultad, pues como suele decirse, predicar no es dar trigo.

*En el sufismo o tasawwuf, se atraviesan tres puertas y cuatro estados a saber: sharia, tariqa y haqiqa, las tres puertas. Tawa, Sawa, wilaya y fanah, cuatro estados, siendo el fanah el último y viene a significar la extinción. Iluminación, budeidad, etc. serían conceptos similares en otras tradiciones.