Cimientos

  Sigo con la construcción de mi casa. Esta vez hablaré de los cimientos.  Cuando proyectamos la casa barajé la idea de hacer un cimiento ciclópeo (a base de piedras, hormigón de cal hidráulica y sin hierro), pero lo descartamos a tenor de la mala calidad del suelo. No nos quedó más remedio que renunciar a esta idea para no cometer errores imposibles de corregir. El suelo es muy arcilloso y poco estable. Es cierto que si permanece seco se endurece muchísimo, pero si llega a saturarse de agua puede moverse y desplazarse.  Así que descartado.

   Decidimos entonces utilizar zapatas tradicionales de hierro con hormigón convencional de 250. La cal hidráulica no se lleva bien con el hierro, terminaría por atacarlo y destrozarlo, con el consiguiente peligro. Aceptamos esta circunstancia pues que otra cosa podríamos hacer. Y decidimos trenzar todo el hierro con un grueso conductor de cobre dibujando una onda a lo largo de toda la zapata. Después derivamos a tierra el cable con una pica profunda en un lugar adecuado determinado con las varillas de radiestesia. Con esto conseguimos derivar los campos magnéticos producidos al verse atravesada la ferralla  por las diferentes energías que emanan y circulan por la superficie terrestre. Un campo eléctrico de Este a Oeste, un campo magnético de Norte a Sur, son las conocidas líneas Hartman,  formando una malla que cubre toda la tierra y cuyos efectos mas nocivos y conocidos se sitúan en la vertical donde se producen los cruces  de las citadas líneas. También recorren la tierra las línes Curry en sentido diagonal a la malla Hartman.  Estas mallas generan enormes y peligrosos campos magnéticos al atravesar el entramado de hierro que tejen las viviendas actuales y que acaban por convertir en “enfermas”  a todas las construcciones. También hicimos lo mismo con el zuncho que construimos para coger por arriba toda la estructura, pues el tejado está apoyado sobre muro de carga y columnas centrales de madera.  Este zuncho lleno de hormigón llevaba una pequeña correa de hierro, que como digo también trenzamos con cobre y derivamos al mismo punto que la anterior.

   Lo que pretendíamos y creo que hemos conseguido a tenor de como descansamos en casa y como nuestra salud sigue en pleno apogeo,  era derivar las posibles alteraciones electromagnéticas producidas por las energías de las mallas terrestres y otras alteraciones y emanaciones telúricas. Os paso las fotos para que veáis lo que digo. Espero que os saque de dudas y sino, podemos seguir en contacto.

Un bonito proyecto

Algunos me decís que, como presumo de ser agricultor antes que ninguna otra cosa,  debería poner algunas fotos más al respecto de esta actividad que tanto me complace. Hace unos años trabaje en un proyecto de recuperación de variedades autóctonas de hortalizas. Era un proyecto de colaboración con el IMIDA (CSIC) para el Ministerio de Agricultura. Un proyecto a largo plazo para colocar en el mercado semillas autóctonas de hortalizas que en otro tiempo ocupaban nuestras huertas y campos. Se sembraron melones, tomates, pimientos y berenjenas, varias variedades de cada una, pero de la que mejores recuerdos tengo fue de las berenjenas, sus colores y formas me gustaban y me gustan, y había una variedad rayada (listada) – blanca que sencillamente era deliciosa. No sabías si estabas mordiendo una verdura o un exótico manjar venido de otras latitudes. Deliciosa. Os dejo con algunas fotos de aquel proyecto y por supuesto de las berenjenas. A disfrutarlas.

Aún no entiendo bien porque abandonamos algunas de estas variedades. Concretamente ésta es inigualable en sabor, buena producción, resitente a enfermedades, todo son parabienes. En fin, así es esto.

            Tremendo depredador