Para los jóvenes. Quizás en ellos si…

…quizás en ellos se produzca el cambio. O mejor, quizás puedan ser los artífices del cambio. Al menos es la esperanza lo que nos queda. Me gusta hablar del ser humano en su faceta divina, o en su aproximación a ella. En esta ocasión hablaremos de la humanidad más mundana, aquella que siempre habla de lo mismo: “El hombre es un lobo para el hombre”.

Tengo un amigo en Colombia, además es uno de nuestros proveedores aquí en nuestra tienda. Hace quesos de cabra ecológicos. Y allí en Colombia hace también lo mismo. Es curioso que allí pueden trabajar con la leche cruda, con fermentaciones sin aditivos, así sin más. Dice que le recuerda la forma tradicional de elaborar la leche y sus derivados en épocas pasadas aquí, en nuestro país. De paso reivindica el uso y comercialización de la leche cruda en España, que todavía sigue siendo tabú. Aunque en Cataluña se acaba de levantar el veto hace no mucho. Cabe preguntarse si es que los Catalanes son inconscientes del “peligro” o han ido un poco más allá y han reconducido la situación colocando un poco de lucidez en este sentido. Que por cierto, la UE ya legisla en favor de esta práctica en pequeñas cantidades y a distancia muy local. Que asépticos somos los españoles.

Pero no es este el tema que me trae de nuevo a asomarme a esta ventana. sino como decía, la lucha desigual que se vive siempre entre pequeñas comunidades campesinas, locales, agrarias, etnias olvidadas, santuarios protegidos, etc. y las multinacionales o transnacionales que sin pudor campan a sus anchas por doquiera.

Este amigo que pasa temporadas en Colombia, me dice que siempre es lo mismo. El pez grande se come al chico. Macrominería, deforestación, presión por las tierras y el agua, o por los recursos de cualquier índole. En el inicio todo son luces bajo la promesa de prosperidad, y luego, lo que queda es siempre la tierra estéril, la cultura arrasada, la enemistad entre pueblos y entre vecinos, pues algunos claudican forzados por la miseria y el olvido que algunas de estas comunidades sufren. Cuando no es directamente el asesinato 0 la extorsión de activistas sin más, a la luz del día.

Os dejo con un vídeo que muestra esto que digo, de la boca de una autoridad local y su denuncia de los hechos. Se trata de la multinacional Smurfit Kappa, y de sus fechorías y desmanes. No se que podemos hacer desde aquí aparte de mandarles nuestro apoyo y darles un poco de visibilidad. En todo caso denunciar estas prácticas reiteradas y abusivas por parte de una industria con cara bonita, y con fauces de Hidra, guardiana celosa del inframundo, capaz de aniquilar lo que se pusiera por delante con sus múltiples cabezas.

Inframundo que lo componen todas estas esferas de poder, iba a decir en la sombra, pero que cada vez menos oculto, más descarado diríamos y que, en términos generales, gobiernan al resto de la humanidad. Que vive con descuido e ignorancia como campan a sus anchas. Podríamos recordar aquí las palabras del Beltor Brecht…”y ahora vienen a por mi”. También.

Queridos amigos y hermanos de Colombia, y de todas las comunidades de bien de este mundo. Hermanados todos por la misma idea de que nos dejen en paz con nuestros pequeños mundos. Que no vengan a darnos nada, pero que no nos roben la inocencia de una vida sencilla y después todo lo demás. Y a las autoridades competentes, que más bien diríamos incompetentes, fieles servidoras de un sistema corrupto y perverso, ojalá pronto se vuelva contra ustedes todo el daño que permiten infringir  estos poderosos. Poderosos  en sus despachos, y detrás de los abogados, políticos y demás ralea tan corruptos como ellos.

Ojalá la suerte cambie para Vds. mis queridos compañeros de al otro lado del charco, mis deseos de que pronto recuperen la paz.

Un abrazo.

Pd. intento por todos los medios compartir un vídeo pero no hay manera. Espero que después de varios intentos desde mi perfil en facebook podáis verlo, y compartirlo. Gracias.

https://www.facebook.com/a.moralesminano/videos/949847538521023/UzpfSTEwMDAwNDg3MzU2NTAwMDo5NDk4NTQ1NDg1MjAzMjI/

 

 

 

Alegato ecologista

La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”

Mucho tiempo ha pasado ya desde que el jefe indio Seattle de la tribu de los suquamish (de lengua sioux) escribiera este párrafo en una extensa carta dirigida al entonces presidente de los EE.UU. de América, Franklin Pierce. Esta carta es un auténtico alegato a la vida, a la naturaleza y al respeto hacia todo ser vivo, como paso previo para la perpetuación de la vida en este planeta. Es un ejemplo de equilibrio y sentido común, de matrimonio bien avenido con la naturaleza y con el cosmos.

Ha pasado un siglo y medio desde entonces y el hombre sigue sin reflexionar en profundidad; a cada conquista, a cada nuevo logro de la civilización, le sigue un enorme daño a este planeta, daños algunos de ellos que ya son irreparables y a pesar de que han saltado todas las alarmas, el hombre sigue empecinado en que todo vale en aras del progreso.

Y en esa vorágine de tecnología y de productividad, no se ha librado el mundo agrario. Antaño, el campesino cuidaba de sus campos pensando en que la cosecha le librara del hambre, le permitiera tener un pequeño excedente para sembrar el año siguiente y si todo había ido muy bien, vender o cambiar parte de su producción  por otros productos de primera necesidad o de pequeños enseres y materiales que facilitaran su vida y su trabajo.

La finalidad de la agricultura es nutrir al hombre. La agricultura convencional, agroquímica, donde se utilizan gran cantidad de productos químicos sintéticos, ha aparecido  bajo el pretexto de acabar con el hambre en el mundo. Es verdad que, en un primer momento, la productividad ha aumentado de forma espectacular. Sin embargo, ese modelo agrícola no ha sido capaz de erradicar el hambre en el mundo, aunque la cantidad de calorías en los alimentos producidos a nivel mundial serían suficientes para cubrir las necesidades energéticas de toda la humanidad. Pero lo que si ha hecho la agroquímica es alterar profundamente el medio físico; el aire, el agua, el suelo, y también el medio social agrario.

La agroquímica ha conseguido que la agricultura pierda su carácter esencial, es decir, la transformación de la energía gratuita del sol en energía química contenida en los alimentos. La agroquímica lo que hace es transformar la energía fósil, el petróleo, en energía alimentaria. El conjunto que hoy es la industria agroalimentaria (maquinarias, abonos, pesticidas, combustibles, almacenaje, transporte, etc.) ha convertido lo que fue riqueza natural en mera transformación de energías ya existentes, y además limitada. Para fabricar una tonelada de abono nitrogenado, se necesitan 3 toneladas de petróleo. Por ejemplo, el sistema agroalimentario americano es tan deficitario energéticamente que es necesario aportar 10 Kcal. para obtener 1 Kcal. en forma de alimento.

La agricultura convencional mide la calidad de sus producciones sobre criterios de apariencia exterior, calibre, regularidad de formas, ausencia de defectos, color…. No considera la calidad gustativa y mucho menos, la calidad biológica. La calidad biológica se define como el conjunto de factores del alimento que contribuyen a mantener el estado de salud del ser vivo que lo consume, ya sea el animal o el hombre.

Hoy en día nos encontramos frente a una agricultura extremadamente industrializada que cada vez hace un uso más intensivo y preocupante de productos químicos de síntesis. Este modelo técnico tiende a ser simplificativo, productivista y contaminante.

La producción intensiva conlleva la plantación de enormes cantidades de terreno con un único cultivo, destruyendo hábitats naturales donde convivían los setos naturales, con gran variedad de árboles y matorrales, que albergaban a su vez una variada fauna beneficiosa para el campo. Con este desequilibrio, aparecen las plagas, o mejor dicho, el concepto de las mismas y la necesidad urgente de combatirlas a cualquier precio, muy caro por cierto. Aparecen los insecticidas organo- clorados, organo-fosforados, todos ellos cancerígenos, de efectos mutágenos y de difícil biodegradación, permaneciendo en la cadena alimentaria algunos de ellos durante décadas. Los fungicidas como los carbamatos, triazoles, etc., los herbicidas que son en la mayor parte de los casos de origen hormonal, provocan enormes desequilibrios en forma de mutaciones genéticas, contaminación de suelos y acuíferos, etc. Una inmensa cantidad de productos de síntesis que están llevando al planeta a enfrentarse a un futuro muy incierto. Por lo que respecta a los abonos químicos, en 1840 Von Liebig descubrió que suministrando a un suelo nitrógeno, fósforo y potasio, aumentaba su productividad sin preocuparse del humus, parte viva del suelo. Las plantas absorben las sustancias químicas de los abonos y sufren un desequilibrio que les lleva a un debilitamiento y a la posterior enfermedad y de nuevo los plaguicidas y de nuevo más abonos solubles, y así en una espiral interminable.

CONSECUENCIAS DIRECTAS EN LOS ALIMENTOS DE LAS PRÁCTICAS AGRICOLAS CONVENCIONALES

1. Aumento de nitratos: Los nitratos en un medio reductor como puede ser la sangre, se transforman en nitritos que, con los metabolitos de la sangre, se convierten en nitrosaminas. Son sustancias cancerígenas, e incluso pueden producir la muerte súbita en bebés.

2. Disminución de los oligoelementos: Al multiplicarse por 8 el aporte de nitrato amónico en un cultivo de raygráss se comprobó que el contenido de cobre disminuyó hasta la mitad. Se observan disminuciones de manganeso, hierro, boro, etc.

3. Aumento de potasio y disminución de magnesio y manganeso: Los aportes de potasio originan carencias de manganeso y magnesio. La tetania de las vacas es una enfermedad que puede provocar hasta la muerte, se debe a que estos animales pasta en prados donde la hierba tiene deficiencias en este elemento. Lo curioso es que el magnesio si se encuentra en el suelo, pero la planta no lo puede asimilar por el antagonismo que existe entre este elemento y el potasio.

4. Aumento de fosfatos: El exceso de fosfatos acidifica la sangre y produce descalcificación ósea.

5. Disminución de la materia seca: Los productos biológicos tiene menos contenido en agua que los cultivados en forma convencional reduciéndose  en algunos casos hasta la mitad.

6. Disminución del contenido de proteínas: El contenido en aminoácidos esenciales de las hortalizas de cultivo biológico resultó ser un 35 % superior.

7. Disminución del contenido vitamínico: El trigo biológico contiene 108 % más de vit. B2 y 113 % más deVit. B3.

8.  Residuos de plaguicidas, hormonas, antibióticos: Todo está legislado, todo está permitido, eso si, con una determinada concentración. Sin comentarios.

9. Contaminación de acuíferos, tierras, ríos, mares y océanos.

10. Contaminación del aire, generación de gases de efecto invernadero.

11. Dependencia del sistema. Infravaloración del mundo rural, con el abandono de los campos y las aldeas. Aniquilación de la cultura campesina.

12.  Pérdida irreparable de la biodiversidad, tanto faunística como floral, y de las semillas que han acompañado al hombre desde sus orígenes agrícolas.

13.  Uso de transgénicos. La mayoría de los cereales ya han sido modificados genéticamente.

Y un largo etcétera de aspectos negativos por todos bien conocidos.

Por el contrario, los alimentos procedentes de cultivos biológicos nos ofrecen: menos agua, más vitaminas, más proteínas, más oligoelementos, mejor sabor, mejor conservación y ningún contaminante químico, ni biotecnológico. Es una apuesta del hombre para el hombre. Es una vuelta a la senda del respeto a la naturaleza, a sus ciclos y, en definitiva, al sentido común.

CONSUMO RESPONSABLE

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, la seguridad alimentaria debería estar por encima de cualquier otro cuestionamiento. La verdad es que empiezan a surgir movimientos en torno a la agricultura biológica, asociaciones de consumidores, tiendas de productos biológicos y comercio justo. Cada día se registran nuevas tierras en los Consejos de todas las Comunidades Autónomas; en nuestra Comunidad ya hay más de 50.000Hc. en producción biológica e  innumerables empresas de transformación también sujetas al órgano de control, como almazaras, bodegas, empresas de conservas, zumos, congelados y un largo etcétera.

Así las cosas, cuando consumimos alimentos producidos de forma biológica estamos apostando por la calidad alimentaria, por la seguridad de los nuestros, apoyando una actividad que basa sus principios en el respeto a la vida y a la biodiversidad, apoyando a miles de agricultores que desean vivir de una forma digna y alejados del mercantilismo que todo lo inunda.

Otro enfoque del consumo responsable, estaría relacionado con un consumo lógico, es decir acorde a los ciclos, prescindiendo de algunos productos, ya sea por novedosos o por simple gusto personal. En el mercado convencional tenemos frutas y verduras todo el año; unas traídas del otro hemisferio y otras producidas en invernadero. Al traer frutas en el invierno desde otro hemisferio, estamos haciendo dos cosas mal: una, consumiendo frutas que son alimentos refrescantes en una época que deberíamos tomar alimentos que calentasen, y por otro lado, contribuimos al deterioro del planeta al generar enormes cantidades de gases de efecto invernadero con los transportes intercontinentales y con la quema de fuel-oil para mantener a temperatura adecuada los invernaderos.

Así que debiéramos agruparnos en asociaciones, puesto que la unión hace la fuerza, y por otro lado, consumir la mayor cantidad de productos producidos en nuestro entorno mas cercano, minimizando los costos de transporte, con la garantía mas que probable del contacto directo con los productores y disminuyendo en gran medida la huella ecológica.

Por último, una reflexión más acerca del consumo responsable. Cada vez que comemos carne, aunque sea producida de forma biológica, debemos recordar que en la mayoría de los casos debemos utilizar un mínimo de 5 kg. de proteínas vegetales para conseguir 1 kg. de carne; en el caso de la ternera la cifra llega a ser de 16 a 1. Una hectárea de prados, produce trescientas cincuenta mil kilocalorías de carne, pero podría dar cuatro millones de kilocalorías de trigo. Esto es una reflexión en voz alta, y no una invitación al vegetarianismo, sino una revisión de nuestro comportamiento con los demás y con el planeta. El consumo de proteínas en la dieta, no debería pasar del 15% del total. De este porcentaje el 5% debería ser de origen animal y el resto de origen vegetal. Por no hablar de seguridad alimentaria: antibióticos, piensos manipulados, hormonas, enfermedades de nuevo cuño como la de las vacas locas y un largo etcétera, que cuestionan claramente el consumo seguro de la carne.

Hablar de seguridad alimentaria, supone hablar de consumo bio. Sin duda.

Plantaciones de verano

Esta época de la huerta es muy hermosa. La primavera nos brinda todo su esplendor en forma de flores de todos los colores. Los primeros brotes de los frutales con sus tonos rojos-verdes-marrones, el constante ir y venir de infinidad de insectos polinizadores y los trinos y gorgojos de los pájaros, que al igual que nosotros, exaltan la naturaleza colocándola a la altura de los más bellos espectáculos que podemos ver a lo largo de nuestra vida. Todo despierta del letargo del invierno. De la meditación silenciosa de los días fríos del solsticio. Y en ese marco incomparable de belleza y armonía nos preparamos para las siembras de verano. De nuevo están aquí. Vamos a sembrar los pimientos, tomates, berenjenas, pepinos, alpicoces, melones, sandías, calabazas de todas clases, calabacines, cebollas, lechugas y más. Patatas, zanahorias, remolachas, judías, albahacas, rabanos y apio. Cuanta variedad. Que linda queda la huerta con las plantones recién sembrados  esperando los frutos de la madre tierra.  Iremos por partes.

Las solanáceas (patatas, berenjenas, tomates y pimientos) son las plantas más exigentes del huerto. Recordamos que para que funcione bien nuestro huerto debemos hacer rotaciones correctas de nuestros cultivos. Es la única forma posible de perpetuar la riqueza natural de nuestro suelo (incluso incrementarla) y además evitar las plagas y enfermedades ocasionadas por la repetición de determinados cultivos en el mismo espacio. Así que las solanáceas deben ir a continuación de las leguminosas. Ese es el ideal y no volver a plantarlas en el mismo lugar hasta al menos cuatro años.  Los tomates se siembran con una distancia entre plantas de unos 40 a 50 cm. Generalmente encañados (entutorados, dirigidos hacia el cielo o en “barracas”, que son estructuras de cañas en forma de triángulo, es decir una fila inclinada apoyada sobre otra fila. Prefiero la forma erecta, por permitir una mejor insolación), podados para dejar una sola guía (cortando los brotes laterales, dependiendo de que variedad le dejaríamos también una hoja). Algunas variedades antiguas como “flor de baladre” tienen mayores dificultades para cuajar los frutos. Entonces sería interesante dejar que los brotes laterales lleguen a echar flores y cortarlos por encima del racimo floral, para disponer de un mayor número de flores. Al menos inicialmente, después podemos volver a cortarlos como decía antes. Otras variedades como la “muchamiel”, quizá por su  vigor, sería mejor sembrarlas a 80 cm. pero dejando dos guías en vez de una. Pero como siempre lo ideal es ir probando y anotando para poder corregir.

Los pimientos a 60 cm. Las berenjenas al menos a 80 cm. (mejor a un metro).

Los calabacines a 1 m. entre plantas. En ocasiones las plantas crecieron tanto que decidimos al año siguiente ponerlas a 1,2o cm. Entonces para aprovechar el agua sembramos cultivos intermedios de lechugas baby.

Sandías y melones más espaciadas todavía. Y las calabazas, las reinas del espacio, aún más alejadas las unas de las otras y acabarán por inundarlo todo con su follaje.

Las judías a 30 – 40 cm. dependiendo de la variedad. Otros cultivos como remolachas, zanahorias o rábanos como se siembran de semilla hay que tener presente la distancia entre filas para que no se cruce el follaje entre ellas.

Como siempre, utilizaremos una buena cantidad de compost o de humus de lombríz para las siembras. Además en el caso de las solanáceas, se hace imprescindible añadir más compost inicialmente y luego ir reponiendo cada cierto tiempo (en el caso de los tomates al menos 4 veces, dependiendo de la calidad de nuestros suelos). Los suelos deben de estar acolchados con paja o con hierba seca que hemos ido recolectando y guardando. A la hora de añadir el compost lo que hacemos es levantar la paja, incorporar la materia orgánica y de nuevo cubrir.

Y tan importante como lo demás, el riego. El manejo adecuado del agua se convierte en causa esencial del éxito o fracaso de nuestros cultivos, sobre todo en tierras pobres (como las mías, con arcillas jóvenes de mala calidad), o regadas con aguas de mala calidad. Es vital que nuestros huertos no pasen sed, para no someterlos a estrés hídrico. Mi consejo para aquellos que puedan: la compra de un tensiómetro. Es un instrumento para medir la cantidad de agua disponible presente en el suelo. Donde se aprecia el verdadero valor de este instrumento, como os decía, es en suelos pobres y cuando las condiciones climáticas se extreman, como en el caso de un pico de calor en el mes de mayo, que en ocasiones aquí en el sureste puede llegar a rozar los 40 º C. Es en esos casos donde se hace muy necesario, pues la observación es un poco limitada y la rapidez de estos fenómenos hace dificil saber cuanta agua demandan los cultivos.

Para los que llevan muchos años nada hay que decirles. Para los que se inician en estas lides, recordar que lo ideal es siempre anotar. Fechas de siembras, variedades, marcos de plantación, asociaciones de cultivos, tiempo de riego, etc. con el fin de poder corregir y que nos sirvan (aunque limitadamente, pues cada año es distinto del anterior) para ir adquiriendo la sabiduría necesaria. Que en realidad no llega nunca.

La huerta y los campos siguen siendo mi fascinación. El milagro de la vida expresado en forma de cosechas. Tantas y tantas plantas de distintas variedades, formas, colores y demás diferencias, y todas ellas arragaidas en el mismo trozo de tierra. Alimentadas con la misma esencia,  se expresan de tan distinta manera. ¿No es un verdadero milagro?

Acolchado con hierbas
Acolchado con hierbas
Entutorado vertical con cañas. Tomates y lechugas.
Entutorado vertical con cañas. Tomates y lechugas.
Pimientos y lechugas baby
Pimientos y lechugas baby
Mi sombra y lechugas, pepinos, calabacines...
Mi sombra y lechugas, pepinos, calabacines…
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Berenjenas y lechugas lollo rojo

Milagro violeta sobre fondo verde

   Todos los años me ocurre lo mismo. Por estas fechas previas a la recolección de una antigua variedad de ciruelas, no dejo de asombrarme cada vez que paso junto a este singular ciruelo. Unas ciruelas alagardas de color violeta o añil intenso. Un ciruelo que por causalidad me encontré solitario en un pequeño huerto de un anciano vecino.

   – ¿Que variedad es esta?
No conozco su nombre, había una plantación hace muchos años en una finca donde trabajé y cogí unos tallos para injertar unos ciruelos y este es el queda de aquellos. Respondió aquel vecino.

   – También injertaré yo un par de ellos.  Si no le importa le cojo unos tallos.

   Han pasado 6 o 7 años desde entonces y  no he sido capaz de identificarlo. Ni falta que hace. Solo se que el ciruelo “sin nombre” es extraordinario. Que conste que no tienen un sabor excepcional, tan solo un sabor muy  particular. A mediados de septiembre, como cada año, empiezo a degustar esta delicia de ciruela. Pero muchas semanas antes alimenta mi mirada con el espectacular contraste entre el violáceo de sus frutos y el verde intenso de sus hojas. Lo miro y lo remiro y no me canso de comtemplarlo, pues siempre le encuentro una matiz diferente. Me tiene enamorado.

   Que curioso verdad. Como recomiendan los sabios, disfruto de la experiencia y no le pongo nombre, que en este caso aunque quisiera, no podría ser. Mi huerta, como siempre, me sorprende y expresa el milagro de la Vida y  la belleza de las formas.

    Cuando me como las últimas me digo: “hay que esperar otro año para poder ver las ciruelas de nuevo”. Cada estación del año es un pequeño ciclo, y las cuatro forman el ciclo mayor que da lugar a una cosecha, si fuimos capacer de hacer todo lo necesario. Una nueva caída de hojas, una nueva y hermosa floración, el despertar de los frutos a la vida ( cuajado y engorde), y por último la recolección, el culmen, y vuelta a empezar.

   Así en nuestras vidas se repite el mismo ciclo. Cada estación nos aporta algo nuevo y podemos crecer  con esa nueva energía. Pero la pregunta es ¿cuántas veces tenemos que esperar una nueva primavera para dar fruto?  ¿Tenemos que esperar un nuevo año? ¿Porqué no florecemos todos los meses? ¿Y porqué no todas las semanas?… Mejor sería cada día. Día a día deberíamos  mantener el propósito de renovarnos, de florecer y de dar fruto. Cada instante posee la semilla del cambio. Cada instante es una nueva oportunidad para la renovación.  Os dejo con un párrafo extraído del último libro del Maestro: “Siendo que el Universo que percibes es el Universo que re-creas, esfúerzate en descubrir cada día un nuevo misterio, ya esté fuera o dentro de ti, como una nueva faceta desvelada. Descubre algo más del medio en el que vives, y amplía la consciencia de ti al reincorporar ese algo nuevo, pues será esto lo que impulse tu crecimiento y permita que inventes o te re-descubras cada día. Esto te ayudará en el propósito del “Conócete a ti mismo”, pues este es tu designio.

   Una vez le preguntaron a Tales de Mileto que cual era latarea más dificil a la que se enfrenta el ser humano. Tras pensar su respuesta dijo: “Cambiarse a uno mismo”.  Lao-Tse (Lao-Tzu) dijo hace más de 2500 años: ” El mejor regalo que puedes darle a este mundo es tu renovación”. Sabemos que si hay algo que es inmutable en el Universo es, precisamente, que Todo es Cambio, y por tanto,  todo está pendiente de modificación. ¿Por qué esperar tanto para hacerlo? Eso me digo.

  La teoría la conozco bastante bien, otra cosa es la práctica, pero ese es mi propósito. Observo una vez más el milagro violeta y lleno de paz persigo la promesa.

Nos preparamos para las siembras de otoño

  Se acerca el otoño, aunque el verano se muestra con la mayor de sus fuerzas justo en estos días. Pero es el tiempo de planificar  las cosechas del próximo otoño. El lugares donde tempranean los cultivos, aquí en Murcia todo el campo de Cartagena y la  zona de la Vega Media del Segura, podemos empezar con la plantación de las habas tempranas de la variedad Muchamiel que a mediados de noviembre nos sorprenderían con sus nutritivas vainas, tradicionalmente comidas crudas. Deliciosas con tomate y bacalao, y con cualquier otro acompañamiento. Es curioso como los visitantes de otros lugares de nuestra nación se sorprenden al ver que las ingerimos crudas.

   También podemos empezar a sembrar lechugas, de momento mejor las maravillas de verano, porque aguantan  mejor la subida a flor (espigado) pero bien pudieran ser otra variedades. Los ajos de San Diego, que se comerán tiernos, también es hora de sembrarlos. Las patatas blancas y rojas, podemos esperar algún día más para que se enfríe el suelo un poco, pero sin adentrarnos mucho en el calendario para evitar el riesgo de que una helada temprana las envíe al limbo. Recordamos que las patatas necesitarán, al menos, 100 días para estar listas para arrancar. También podemos sembrar remolachas, zanahorias, cebollino para comer cebollas tiernas, y las que sobran las dejaremos para recolectarlas secas.

   Prepararemos el suelo para los guisantes, aunque todavía esperaremos para sembrarlos. Las crucíferas también podemos esperar un poco aunque algunas variedades tempranas ya se pueden ir poniendo como las coles murcianas, grandes, jugosas y crujientes como ninguna, muy poco plantadas ya,  pues el mercado busca coles más pequeñas, más comerciales. El bróculi también se presta a ser plantado ya. Por cierto, conviene recordar que ciertos compuestos azufrados de las crucíferas y particularmente del bróculi, está demostrado por numerosos estudios científicos incluidos los de varias Universidades americanas, que previenen el cáncer de próstata, incluso hay línaes de trabajo que demuestran que también tendrían efectos similares en cáncer de mama y de colon.

  Deciros que mi experiencia me dice que lo ideal para preparar el suelo es el humus de lombriz, para el inico de plantación y para seguir añadiendo de forma continuada. Su enorme cantidad de  flora microbiana y su equilibrado aporte nutricional hacen del humus de lombríz, a mi entender, la mejor enmienda orgánica. Los que tengan estiércol como materia prima, lo ideal es compostarlo, al menos durante seis meses. Solo o con otros restos vegetales que lo harían mucho más equilibrado. La utilización del estiércol fresco se hará en contadas ocasiones y solamente en superficie, pues genera demasiados desequilibrios.

   Generalmente, estos cultivos de otoño no nos causarán demasiados problemas, sobre todo en los huertos orgánicos que ya lleven muchos años funcionando de esta forma, pues es seguro que el equilibrio ya se habrá reestablecido. Para los nuevos huertos o para aquellos que incluso se acerquen por primera vez a la práctica agroecológica, quizá las crucíferas sean las más delicadas con las famosas orugas (larvas de lepidópteros) de las especies que las atacan como pieris brassicae. Lo ideal es colocar trampas con feromonas para conocer el vuelo de estas mariposas y controlarlas, si fuera preciso, con un producto ecológico como es el bacillus thuringiensis. Lo ideal son los productos comerciales que tienen 24 o 32 millones de Unidades.  La dosis usual es de 1 gramo por litro de agua. Para que tenga mayor efectividad este agua debe acidificarse hasta ph 6 en aquellos lugares de nuestra geografía en los que el agua sea muy alcalina. Con un poco de limón escurrido en el agua, un poco de vinagre o un poco de ácido cítrico será suficiente con el fin de que el efecto sea el deseado. Mientras que llega el equilibrio a nuestros huertos es inevitable tener que utilizar algunas herramientas, que como en el caso del bacillus, no generan ningún problema por lo absolutamente selectiva que es la endotoxina que produce y que es, en definitiva, el preparado comercial que nos venden.

   Los extractos de algas, los purines de ortigas y de cola de caballo, así como algunas sustancias más como el sílice, bentonitas y el caolín, completan un repertorio de sustancias naturales para nutrir nuestras plantas y activar sus sistemas de defensas.

   Felices días de trabajo consciente en vuestros huertos, ahora en una época que de nuevo da gusto trabajar en la huerta, pues los días se van acortando y empiezan a ser más frescos (con el permiso de esta ola de calor). Os deseo los mejores resultados, fruto de vuestro esfuerzo y amor.

Y se produjo el cambio…

La primera vez que pisé el campo, tenía cinco años. Mi padre me llevó a sembrar almendros con mis tíos y mi abuelo Antonio. Todos campesinos.

Y mi padre se empeñaba en que clavara bien las cañas que serían la marca para hacer el pozo que contendría la nueva vida.  No le entendía bien cuando decía: así no, recta. Muévela de pie hacia aquí o hacia allá… Que curioso, que sensación más desagradable no entender lo que te dicen. Y aunque quisiera y me esforzara, era incapaz porque no comprendía. Hay que ver cuantos intentos baldíos de hacerle comprender al otro lo que observamos  y lo que creemos  que es cierto.

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La huerta en verano 2012

Casi siempre que te acercas es para llenar la capaza. Es el verano. Con las verduras en plena producción. Tomates rojos, para gazpacho y orejones (secados al sol con sal marina), pimientos de todas clases, berenjenas igual. Es una orgía de colores, sabores, tamaños, etc. Frutas amarillas, rojas, naranjas, violáceas… para morirse de gusto.

Si trabajamos con variedades locales de tomates, algunas de ellas tienen dificultad para fructificar, las flores no cuajan bien. Por ejemplo el muchamiel o la variedad flor de baladre, entre otras. ¿Que podemos hacer? Podemos dejar dos guías para tener más cantidad  de capítulos florales, luego podemos cortar el extremo de una de ellas y que la otra siga su camino. Podemos hacerlo también con una sola guía y dejar los nietos (brotes laterales que nacen desde la inserción de la hoja con el tallo guía), para cortarlos por encima del capítulo floral. Cuando entendamos que hay suficiente  cantidad  de flores entonces vamos cortando o pinzando y dejando de nuevo una sola guía. Unos extractos de algas por vía foliar o un nuevo empujón con el compost puesto que las solanáceas son muy exigentes, también son necesarios.

Como curamos un ataque de araña roja (tetranichus), tenemos varias formas:

– Una de ellas sería la mezcla resultante de  la decocción de cola de caballo y jabón potásico.

– Otra sería el jabón y las piretrinas naturales. También junto a ellas el extracto de ajo en polvo. La dosis: 1,5 cc de Jabón x litro de agua, 3 cc de piretrinas por litro de agua y 2 gramos por litro del extracto de ajo.  Mojar bien ambas caras de las hojas. Utilizando el calendario lunar, sería ideal  hacerlo en día de fruto, preferiblemente por la mañana temprano. Otras solanáceas que suelen verse afectadas serían las berenjenas. También  se pueden tratar de la misma forma.

Para el control de la tuta molesta:

– No utilizar estiércol a no ser que esté bien hecho, mejor humus de lombriz.

– El suelo debe permanecer tapado con una cubierta con restos  orgánicos como la paja, hierba seca, etc. Para añadir compost se retira la hierba, paja, o lo que hayamos puesto, se añade el compost y se vuelve a tapar. Atención al riego, un manejo inadecuado puede llevar a las plantas al estrés hídrico y desde ahí surgirían los desequilibrios y tomarían distintas formas que no debemos confundir con la causa.

– Utilización de trampas con atrayentes para el control de la Tuta

-Tratar con bacillus thuringiensis, a razón de 1 gramo por litro de caldo. Es importante que el agua a utilizar tenga un ph en torno a 6 para que los cristales de bacillus puedan ser eficaces. Si el agua es más dura, entonces acidificar con vinagre o limón, una pequeña cantidad.

Con estas medidas debería ser suficiente. Feliz cosecha llena de luz y conocimiento. Felices sabores de verano.